June 26, 2024

Vida erótica plena: vencer disfunciones sexuales

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A pesar de los tiempos modernos actuales, del destape, del desarrollo tecnológico y la apertura en los medios de comunicación, todavía existen muchas personas que no saben si el problema sexual que viven se trata de una disfunción o no.

Estas disfunciones se definen como dificultades de origen psicógeno y/u orgánico, durante cualquier etapa de la respuesta sexual humana (deseo, excitación, orgasmo y/o resolución) que impiden el desarrollo de una vida erótica plena, causando que el individuo o la pareja no logre disfrutar de la actividad íntima.

Son varios los estudios que indican que entre el 40% y 45% de las mujeres y entre el 20% y 30% de los hombres tienen al menos una disfunción sexual.

En esa línea, de acuerdo con la directora del Centro Miintimidad, Odette Freundlich, las 5 disfunciones sexuales femeninas más frecuentes son:

  1. Ausencia o reducido interés o deseo sexual.
  2. Dificultades en la excitación sexual.
  3. Dificultades para llegar al orgasmo o para tener satisfacción sexual.
  4. Dolor y/o molestias durante la penetración (dispareunia).
  5. Imposibilidad de lograr penetración vaginal (vaginismo).

En tanto, las tres disfunciones sexuales más frecuentes entre la población masculina son:

  • Falta de control eyaculatorio (eyaculación precoz/eyaculación retardada).
  • Dificultad para lograr y/o mantener la erección (disfunción eréctil).
  • Falta o disminución del interés o deseo sexual y ansiedad sexual.

Según estudios realizados por Centro Miintimidad, las mujeres demoran hasta 5 años en consultar, pues no saben que el problema sexual que las aquejaba cuenta con un nombre.

La especialista en sexualidad cuenta que es un gran error esperar tanto tiempo en pedir ayuda, pues en general todas las disfunciones de este tipo tienen tratamiento y mientras antes se consulte, menor será el período de sufrimiento individual y/o en pareja.

En una primera instancia se realiza una minuciosa evaluación de la historia sexual, aspectos médicos, sociales, familiares, relacionales, educativos y religiosos, creencias, prácticas íntimas, además de un examen físico y un análisis psicológico con los profesionales correspondientes, de manera de tener un diagnóstico certero y así planificar una pauta de tratamiento.

Existen muchas corrientes para abordar estas terapias, relata Freundlich, aunque desde el centro aseguran que se centran en tratamientos breves con miradas multidisciplinarias.

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